Su silueta se inspira en las linternas de papel y se traslada a la porcelana a través de un diseño equilibrado de líneas limpias. Apagada, destaca la pureza de la porcelana blanca y el juego de líneas que recorren la superficie. Encendida, emite una luz cálida que recuerda a la de una vela. Esta lámpara se adapta a diferentes espacios con la misma naturalidad con la que fusiona tradición y modernidad.