Concebida originalmente para el Estadio Olímpico de Barcelona 1992, estamos ante un recio anillo luminoso que ennoblece el espacio público cuyo antecedente conceptual se podría encontrar en los grandes candelabros de forja con repetición secuencial de luminarias, frecuentes en castillos y catedrales medievales. Una estructura tubular produce el armazón, cuyas caras visibles están compuestas por secciones de vidrio pavés